WELLNESS



Amo tomar fotos.
Amo que me tomen fotos.
Amo que me tomen fotos y que esas fotos salgan padres.
Pero cuando eso no sucede, cuando sale a relucir algún defecto, quizá no muy obvio, pero del cual yo soy consciente

 *LO INSIGNIFICANTE DEL 
DETALLE ES SIEMPRE 
PROPORCIONAL 
A MI SELF-CONSCIOUSNESS*

Todo se derrumba.

Y eso nos lleva, a que no saben lo nerviosa que estaba por las fotos del periódico.
Primero que nada quiero agradecerles todos sus comentarios, mensajes y felicitaciones, las aprecio más de lo que se imaginan.
Y por eso les quiero contar esta historia. 

La historia de cómo me inicié en este camino que llamamos wellness y encontré ese amor a mi misma que tanta falta me hacía.

Estas foto fueron un honor, un hito en mi corta carrera, un espaldarazo de personas que poco a poco me han visto crecer, y algo totalmente nuevo.

Siendo hija de una exmodelo y con la altura que me cargo, siempre surge la pregunta de si yo lo soy o pienso serlo (modelo).

La verdad es que modelé desde que era una bebé hasta los 12 años. Y ahí paré porque a los doce tenía la altura promedio de alguien de 14/16 y por ende, la ropa de mi edad ya no cuadraba con mi talla así que no me quedó de otra mas que dejarlo.

Hablando desde lo que he visto durante años en el espejo: 
Jamás he sido petite 

En lugar de heredar el ADN de modelo de mi madre AKA cuerpo perfecto (sí sí, el 90/60/90) sin dieta ni ejercicio, yo heredé el ADN Celta de mi señor padre que aparte medía 1.90, así que podemos decir que siempre fui “grande”

Pero bueno, regresando al relato…
Regresé al rollo de la moda hasta que cumplí 15, pero esta vez lo hice por medio de mi blog.
El sueño no era subirme a una pasarela, sino relatar lo que veía en ese mundo.
Inevitablemente, la pregunta volvió a surgir.

¿Quieres ser modelo?

Y empecé a considerarlo, porque sí, tengo la altura... pero viéndome al espejo al momento de hacerme esa pregunta, salieron poco a poco todos aquellos defectos que jamás me habían importado, o que jamás había notado realmente.

Estaba en plena adolescencia; en pleno cambio físico y emocional, descubriendo quién era y qué quería. 
A penas estaba forjando mi autoestima. 
Y así, aparte de empezar a aprender sobre historia de la moda, a diferenciar una bolsa fake de una real, a fijarme en calidad, en mensajes de la publicidad, a recordar colecciones y predecir tendencias, a combinar y que usar para sacarme el mayor provecho; también comencé a ver errores.

Sí, quizá era alta pero no era delgada como las modelos de las revistas que hojeaba tan ávida mente.  
En momentos incluso me sentí demasiado alta, fuera de muy caderona, muy piernona, sin busto... lo que se puedan imaginar.

 Me odié por ello

Cuando eso pasa, los que te aman, en afán de hacerte sentir bien y con la mejor intención, te dicen cosas justificando tu apariencia. 
Por ejemplo, te dicen que es tu complexión, que tienes esas proporciones por tu estatura, tu ADN o tus huesos anchos, pero a mi eso no me bastó.
Mi obsesión llegó a tal grado, que me comparaba con las niñas que veía en la escuela, centros comerciales, o caminando por la calle.
Automáticamente si veía a una niña incluso más alta que yo, pero hecha un palo, sufría. 

Me sentía mal conmigo misma.

*¿Por qué si es TAN ALTA como yo, yo no tengo ese thigh gap?
¿Por qué es TAN FLACA si esta comiendo una hamburguesa? 
Básicamente, ¿Por qué yo no me veo así, si ya argumenté de una y mil maneras el porque yo me veo así?*

Me compraba ropa de tallas más chicas para obligarme a hacer un esfuerzo y bajar de peso. 
O me compraba ropaoversized para taparme y jugar con las proporciones.

THE BIGGER THE SWEATER, 
THE SKINNIER THE LEGS

El otro día escuche en el radio un programa en el que una nutrióloga decía que cuando te sientes gordo, te sientas en la banca del partido de la vida. 
"Si no bajo de peso, no puedo comprarme ropa"
"Si no bajo de peso, no puedo usar bikini"

"Si tengo celulitis, no puedo usar una mini falda"

"Si tengo estrías debo taparlas"

En pocas palabras: "Si no soy perfecta, no puedo hacer nada" 
Y ojo, no estoy diciendo que no tomes en cuenta tus atributos y defectos para vestirte lo mejor posible, pero eso no significa que tengas que odiarte por ello.

Mi relación con la vida sana que trato de llevar ahora, se dio por un odio repentino a lo que veía en el espejo.
Tiempo después, hice un "Detox" con mi mamá.
Fuimos con una health coach que nos hizo un test de sangre y nos dijo que comida, de acuerdo con nuestra sangre nos costaba trabajo digerir.
Algo así como a que eramos intolerantes, porque no solo puedes ser intolerante a la lactosa, en mi caso a parte, soy intolerante al gluten, a los ejotes, a los arándanos, al café y a los chicharos.
Lo que significa que aunque anteriormente hubiera hecho una dieta con un nutriologo común, si este me mandaba medio yoghurt y verduras verdes AKA chicharos, jamás iba a bajar de peso. 
Pero bueno, el punto es que lo hice, y bajé muchísimo.

Mi porcentaje de grasa bajó el equivalente a 4 tallas en un par de meses y los pantalones de cuero que me había comprado como motivación, me quedaban perfectos.


MA-GIC

Pero ese tipo de felicidad dura poco, ¿Por qué?
Porque una vez que pruebas el éxito, te aterra que alguien llegue, te jale el tapete sobre el cual estás parado y todo se desmorone.


Mi psicosis llegó a tal grado, que yo seguía viendo lo mismo en el espejo: 

Demasiado por aquí, muy poco por allá, y el miligramo de grasa extra por acá... 

Les juro que si la dieta decía 8 almendras me comía 8 almendras.
Mi odio interno se proyectó en un miedo irracional a la comida, fuera la que fuera, incluso sana, porque "todo en exceso es malo" así que me volví una obsesa de las porciones, los horarios y los ingredientes. 
 Aunque muriera de hambre y todo mi cuerpo estuviera tenso de la ansiedad que me producía, yo no daba mi brazo a torcer. No comía snacks a deshoras ni le ponía medio gramo más de proteína al platillo.
Incluso llegó a pasarme que si estaba en una excursión y no había nada sano que comer, no comía o sobrevivía con raciones de manzanas y pepino.
No tenía cheat day, no comía lo que mis amigas comían y vivía en un eterno régimen al que me sometía yo solita. 
Era la típica que a la ensalada del restaurante le quitaba TODO.


"Tráigame lechuga con puras verduras al vapor y limón.
NADA de aderezo, croutons, semillas, sal o queso"

Cuando me pegaba el inevitable antojo, llegué al extremo de meterme un chocolate en la boca para saborearlo y después escupirlo, porque tragarlo era como pecado capital. 


Y justo después de eso, antes de dar el siguiente paso en la obsesión y caer en territorio peligroso, solté.

Algo dentro de mí se dió cuenta de que eso no podía continuar.

Aun pesando lo mínimo que he pesado en mi vida, con abdomen plano, me di cuenta de que mis caderas seguían iguales. Huesudas, pero iguales.
Incluso creo que con el ejercicio algunas áreas se ensancharon y ¿Saben qué? Lo acepté. 
Acepté que partes de mi cuerpo jamás iban a cambiar porque así era mi complexión. Acepté que el estilo de vida que llevaba era tóxico, que no podía seguir así y deje de compararme con cada mujer que pasaba a mi lado.

Internalicé la idea de que vida y cuerpo solo hay uno y que tengo la obligación de cuidarlo y respetarlo, porque tengo la suerte de poder pararme de la cama todos los días y hacer las cosas que me gustan.


Jamás creí que yo fuera a salir publicada en algún medio en bralette. 
Evitaba con todas mis fuerzas la ropa pegada y me costó años llegar a sentirme tan cómoda con mi cuerpo como para tomar la decisión de comprar un bikini.

Por eso esta sesión fue tan importante.
No solo porque fue todo un honor aparecer en el Periódico Reforma, sino porque es la primera vez que me siento completamente cómoda con mi cuerpo, al grado de poder llevar a cabo una sesión como esta. 

Aquí si me puse estricta 2 semanitas con ejercicio y dieta, pero lo hice con una meta y porque quise, no porque me lo impusiera.

Les comparto todo esto, porque cada uno de nosotros tiene sus demonios y sus inseguridades. 
Nuestro aspecto físico juega un papel importante en nuestro autoestima, y muchas veces cometemos el grave error de compararnos. 
Amo la moda, pero admito que no me gusta la parte en la que ese mundo de fantasía a veces impone estándares de belleza inhumanos (porque la mitad es producto del Photoshop), así como las redes sociales nos venden un mundo irreal perfectamente filtrado y curado para pintarnos la vida del protagonista de lo mas rosa.

No, las modelos en IG no solo comen hamburguesas y están así de flacas, solo que subir una foto en bikini comiendo ensalada no tiene el mismo impacto.

No, no todas las modelos están sanas. 
No, no todas las mujeres vamos a tener un thigh gap (please googleen eso, ya que es un fenómeno totalmente dependiente de la forma de tu cadera no tu indice de grasa)

Así que lo único que me gustaría decirles es que nunca dejen que una obsesión así los controle.
El momento en el que cualquier cosa te quita tu paz, ya no es sano.

Si quieren hacer un cambio sustancial en su vida, confíen en el proceso, comprométanse y rodeense de vibra positiva. 

Párense frente al espejo, observen, encuentren lo que aman y admirenlo.

Creo fielmente que la belleza no es una característica física, sino lo que te atrae de una persona: la intensidad de su mirada, su carisma, su sentido del humor o su sonrisa, pero si ves algo que te agrada en tus facciones, elogialo.

Me gusta la palabra WELLNESS porque creo que engloba perfecto el equilibrio entre salud fisica, mental y emocional.

Busquemos WELLNESS, no perfección. 

Besos, Roberta  



ON DATING


Me he tardado la VI-DA en juntar el valor que necesito para escribir de esto.
Simple y sencillamente porque el mundo de las citas (no sé cómo llamarlo sin que suene ñoño) se me hace lo más complicado del mundo.
Podrá ser, porque como dice Simon Senek, somos una generación que gracias a la adicción a la tecnología es completamente inútil y no cuenta con las capacidades para entablar relaciones.                     Es quizá los factores egocéntricos y hedonistas (que busca placer inmediato) que predominan en nuestro ADN “Millennial”…

"SERÁ EL SERENO"

Como decía mi abuela.

Pero la verdad es que es muy difícil y la mayoría se encuentra insatisfecho con las oportunidades que tiene, o sus habilidades para construir relaciones amorosas.                                                          Basta pasearse un rato por el feed de Facebook para que aparezcan infinitos memes haciendo alusión a esto. Si eres como yo, igual y tú y tus amigas se etiquetan mutuamente para reírse un rato de su desgraciada…. (So sad, I know)
Nunca había sentido tanto todo este “relationship drama” hasta que entré a la Universidad.
Bueno no, obviamente tenía a la amiga que tenía mil novios en la primaria, pero yo dejé eso después de casarme en un recreo y divorciarme vía papelito volador en la clase siguiente.
Él solo hablaba de futbol y yo quería ser una de princesa.
Jamás habría funcionado, yo necesitaba un príncipe.

WAIT…. DO I?
DO WE REALLY?

Este es el núcleo del asunto ¿no?
Estas en una edad en la que los niños te dan asco, y a ellos se les revuelve el estómago de solo pensar en tocar tu mano, pero Disney te enseña que tarde o temprano vas a tener que hacerlo, ¿no?
Niños, ustedes necesitan una princesa a quién salvar y nosotras un príncipe, alto, tonificado y muy guapo que nos baje el cielo y las estrellas ¿no?

*De pronto, en algún cuarto de tele no muy lejano se ve en la pantalla que el príncipe llega a la torre y le da un beso a Aurora*

“EWWWWWWWWWWW”

Hahahah
Si, eww…. Toda esa información te la van grabando desde chiquito en el cerebro aunque te de una repulsión sobrehumana.

Sin embargo un día despiertas y PUM… Te gusta alguien.

LLEGA LA PRIMAVERA

La primera vez que me gustó alguien en serio estaba en segundo de secundaria.Yo, era parte de un grupito en el que estaba él. 
Raro e incomprendido, un don juan, el BAD BOY que regularmente ponía a prueba todas las curiosidades que le susurraban las hormonas al oído con cualquier niña que se dejara.

PARENTESIS

¿Qué risa, no? 
La sociedad machista te enseña desde el día uno, que una mujer no puede disfrutar de su sexualidad de la misma forma que un hombre. Te obliga a verlo mal aunque no lo sea. 

Pero bueno, yo no era de ese grupo de chicas, y eso era lo que lo hacía especial. Yo era su AMIGA, o al menos así lo creí. 
El Bad Boy no me trataba como trataba a otras. 
Me llevaba flores en San Valentín, en mi cumpleaños y me contaba sus secretos.
No sé qué información tenemos amarrada al ADN todas las mujeres, que tenemos un soft spot por los hombres que son así:
Muy tóxicos por un lado, pero “sensibles” por otro.
Claro que eso le duró poco. Un día en una fiesta, ya tomado y después de haberse besuqueado con la mitad de las presentes, me fue a buscar y trató de hacer lo mismo. Se me cayó el corazón a los pies. No era más que otra conquista, no había línea que no fuera a cruzar. Pero que creen, que después de eso… Me dejo de hablar.

Decir no, ¿estuvo mal?

Fuera de que no tuviéramos la madurez para establecer una relación formal…

¿La rechazada era yo?

X, Pasó

Años después en primero de prepa un niño un par de años más grande comenzó a llevarse mucho conmigo. Hablábamos casi diario y nos teníamos mucha confianza, pero yo nunca había salido con nadie. Con mi gran falta de experiencia, obviamente no sabía en qué momento “hablar con alguien” pasaba a ser 
"HABLAR CON ALGUIEN" + *emoji coqueto*, así que cuando me invitó al cine un día, en mi mente fué como organizar un plan cualquiera con un amigo; hasta que alguien me dijo que era una cita.

¿Qué?

Entré en pánico, me dio migraña, etc. Cuando llegué al cine, ahí estaba él. Llevaba una camisa, jeans y mocasines, se había puesto mucha loción y sus ojos brillaban de emoción.

Se me hizo un hoyo en el estómago
¿Cómo decirle, que no era un date, porque a mí no me gustaba?

 Media película después me dio la mano. Haciendo un esfuerzo enorme por no brincar de mi asiento, esperé 10 segundos para quitar la mía delicada y cortésmente. Una semana después le dije que me agradaba pero no de ese modo y sentía muchísimo si eso lo lastimaba.

Lo lastimé, y me sentí como un monstruo por meses.

Acababa de toparme con mi primer caso de NICE GUY;  ese niño que es muy bueno, amable te dice que sí a todo, parece perfecto, pero no inspira ninguna clase de chispa.
Poco después conocí al niño que les conté en IG Stories, 6 años más grande con ganas de comerse al mundo. Era un hombre y yo una niña sin intenciones de darle lo que quería. Sin embargo, al parecer eso lo atraía más y durante 4 años no ha sido más que un lobo, EL TOXIC BACHELOR, siempre sabiendo exactamente qué decir y cuando decirlo, carismático y amigable, que ronda esperando su oportunidad.

TODAVÍA

Un par de meses después conocí a alguien de quien orgánica y lentamente me “crushe” y no digo enamoré porque no creo que haya sido eso, pero me ilusioné. Fue la primera vez que me ilusioné con alguien y no solo creí sino que esperé que llegara a algo más. 
Salimos, y esa es hasta la fecha una de las mejores citas que he tenido; duró horas. Llegamos al restaurante a la hora del brunch y nos fuimos cuando comenzaban a servir la cena; y yo no daba crédito de lo bien que la había pasado. Me hacía reír, su hermana era mi amiga, en fin, todo parecía ser perfecto.

Pero hasta ahí llegó

Después de eso, me seguía hablando como si nada, juguetón, coqueto, interesado, pero nada concreto, así que confundida por el mixed message, decidí confrontarlo.

“Me gustas, PERO NO ESTOY LISTO PARA ALGO SERIO”

Así fue como conocí al niño con COMMITMENT ISSUES.
Me costó mucho superarlo. Lo veía todos los días; y era de esas personas que parecen tener un poder sobre ti. Aquellos, que en el momento que te dan señales de vida, pareces no poder resistirte a ir a su encuentro o lo que sea. Así era con él.
No sé cómo pude creer que iba a ser mi primer beso.

YEP THAT’S RIGHT

Siempre he creido que todo ese rollo intimo se tiene que dar con alguien que te gustar en serio. 
Nada que ver con religión o castidad, sino con proteger mi corazón (por cursi que suene), para mi salir es una oportunidad para conocer a alguien. 

LITERALMENTE SALIR

Ir a cenar, al cine y después por un café, a pasear al parque, o algún plan creativo, pero nada más.
Ese momento llegó hasta que cumplí 19. 
Conocí a alguien y después de un par de salidas… Pasó.
No voy a mentir… 
I DIDN’T GET THE FUZZ
Fue TE-RRI-BLE. 

Me dio muchísima pena, me reí como idiota de los nervios y no sabía qué onda con nada. Pero cuando se dio cuenta, me abrazó y me besó en la frente. Y con eso me perdí.
Creí que había sido especial, hasta que en la siguientes salidas me dí cuenta de que mencionaba demasiado a su ex y después, cuando yo estaba de viaje se volvió a involucrar con ella.

Estaba devastada, para mí había sido importante mi relación con él, y él tenía EX - ISSUES. 
Igual y fui su intento de re-bound no se, pero me hizo sentir fatal.

Después de eso entré a la Universidad.

LAND OF EXCESS

Repleto de Toxic Bachelors, Bad Boys and all of the above, y donde los besos se reparten practicamente como saludos por la calle.
Algo que respeto totalmente e incluso me ha hecho pensar que igual y soy demasiado old school en un mundo que ya no se presta.... Y que si el niño es perro lo será en la primera o en la octava cita te beses o no con el, pero como si esa incógnita no fuera suficiente me topé con el repentino brote de la brecha entre 
“los solteros” y “las parejas”.
Biológica y socialmente en la Universidad entramos en una etapa en la que ya somos adecuados para relaciones serias y donde la brecha entre “los solteros” y “las parejas” se vuelve abismal. ¿Cuantos no hemos perdido amigos a ambos lados de esa batalla?
Y digo batalla porque la relación entre ambos gremios es una guerra fría, en la que muchos solteros repudian la idea de estar en una relación, mientras que si te preguntan que si sales con alguien y respondes que no, la respuesta es una cara triste y un “no te preocupes, ya llegará”

NO ESTOY PREOCUPADA… 

¿DEBERÍA DE ESTARLO?

*ENTONCES SE PREOCUPA*

POR QUE SIENTO QUE ESA PRECISA RESPUESTA ES PURA PRESIÓN

Veo muy pocas relaciones a mi edad que funcionen sin problemas. Las que funcionan reciben mi completo respeto y admiración, pero aquellas que están llenas de inseguridades respecto a la otra persona, que si sale con sus amigos y te engaña, que si habla con su ex, que si su familia no te respeta, que si coquetea con otros.
Hacen que me pregunte:

¿Vale la pena estar con alguien así?
¿Lo hacen por no estar solos?
¿Por pertenecer al otro gremio?

El gremio de los que consideran que una relación los hace maduros y tener un futuro más claro, o como un amigo me dijo el otro día:

“Que ya no tienes que buscar”

No puedo negar que a veces ser de las amigas solteras no es mi hit.
He salido con niños, pero no sé si he tenido muy mala suerte o es normal en el proceso tropezarte con tantos sapos.
Lo que sí sé es que no estoy dispuesta a aguantar muchas de las cosas que mis amigas aguantan, no sé si por amor o por miedo a la soltería.

Siempre he tenido el sueño de que la persona que decida compartir su vida conmigo lo haga como un igual, como mi amigo, como mi roca, porque no creo que se trate del superhéroe ni de la damisela en peligro o la strong-independent-woman-who-don’t-need-no-man sino de encontrar a alguien con las mismas ganas.
No importa que duremos 2 días, 10 años o toda la vida, simplemente que tengamos las mismas ganas de estar en esa relación y lo demos todo.

La encuesta que hice en Instagram era con la intención de sacar estadísticas y no escribir un post basado puramente en mis experiencias, complementadas por andar maratoneando Sex&TheCity y sentirme demasiado identificada (en medida claro está). 
Y lo que descubrí es que la mayoría nos sentimos así. 
A los 20s, 30s o 40s, una gran mayoría (70% de los encuestados) ha sentido presión social por estar en una relación. 70% ha sentido que tiene que bajar sus estándares, 90% ha sentido que el timing es un factor decisivo, mientras que el 70% se ha encontrado con alguna persona con COMMITMENT ISSUES. Y todos tenemos un caso en el que no salimos con una persona, que técnicamente no fue un ex, pero que fue un EX – CASI.

No se qué tanto este post es para ustedes y que tanto para mi, porque lo que entendí con todo esto es que aunque ya reuní mucha información, la verdad es que no se nada de la vida.
Como les dije en el último post, mi vida adulta esta empezando y creo que el drama también hahha

Lo que tengo claro respecto a relaciones es esto:

No voy a bajar mis estándares.

Tengo 21, estoy soltera y está bien.

No me interesa formar parte de un gremio ni recibir condolencias en forma de sonrisas y falsa empatía.

Tengo que confiar en que el universo tiene un plan (aunque solo sea para mi salud mental)

Y tengo que enfocarme en mi vida, en desarrollarme en todos lo ámbitos que pueda y crecer como ser humano, porque BAD BOYS, NICE GUYS O ISSUES (of all sorts) GUYS, siempre aparecen cuando menos te lo esperas.

Ya veremos qué pasa…
Gracias por leer mis locuras y por todos sus mensajes. Me hicieron reír mucho y fue lindo ver tanto cariño en mis DM’s.


Besos, Roberta

Here we go...


2018.
*RESPIRA HONDO*

El 2017 fue algo así como una visita a la playa….
Por la mañana todo esta soleado, hay música, risas, todo es lindo mientras chapoteas en el mar hasta que…

PUM

Te revuelca una ola.
Te sumerge y arrastra sobre la arena áspera, se te mete el agua a la nariz y no sabes ni como, cuando o a donde ir; pero de pronto, ya estás de vuelta en la superficie.
En su retirada te deja abatido, confuso, incómodo, empapado. Pero de pronto tomas un respiro hondo,  miras a tu alrededor y te das cuenta de que ya casi no hay música, las risas son pocas a esas horas de la tarde y el sol está por desaparecer en el horizonte. Ya no quema, ni la atmósfera es tan vibrante, pero el momento es más que perfecto; quizá incluso mejor que antes, te sientas en el camastro, pides una piña colada y te acomodas para ver el atardecer.
Así fue mi año.
Empezó tecnicolor, seguido de mucha estática para terminar sin filtro, bello y real.
Las vacaciones para mí son esenciales para recargar las fuerzas y regresar a mi centro.
MI CENTRO

Nunca he sabido bien que es eso… Pero desde hace un par de años comencé a llamarle así a esos periodos de paz interior.
Ya saben, el momento que llega tiempo después de que pasa el día del examen para el que tanto has estudiado, te peleas con una amiga o cortas con alguien en el que las cosas se arreglan o le das vuelta a la hoja… Pero eres por fin libre.                                                                            
Y no es que no lo fuera, pero estaba muy estresada con la Uni, dejé de ir al gym, deje de preocuparme por lo que comía, estaba en un tratamiento médico cuyos efectos secundarias me traían hiper-sensible emocionalmente y eso aunado a mi resultante intolerancia a todo y a todos, y le puse fin a muchas tonterías, dramas adolescentes (Si, en plena Universidad, porque la gente no madura) que no deberían de haber sido tan importantes pero que fueron las gotitas que derramaron el vaso en lo que ya era mi caos cotidiano. Estaba agotada y me sentía algo sola. Me permití ser la víctima y me retraje.                                                                                          Pero salimos de vacaciones y se acabó. Entré en ese estado en el que tu mente deja por fin de pensar en el asunto y puedes hacer las cosas que te gustan sin tener algo molestándote en segundo plano.

MI CENTRO

Usualmente me tardo un par de semanas en llegar a eso, pero este último mes decidí desconectarme de TODO e invertir mi energía en mis hobbies.
Leí, pinté, escribí, empecé un bullet journal (google it es como una agenda interactiva) fui de shopping, pase tiempo de calidad con mi familia y vi series a más no poder.
Me construí una paz a base de placeres de la que no quiero salir. Literal.
Pero hoy regresé a la Universidad, y debo admitir que estaba aterrada. Aterrada de que esta burbujita que tanto trabajo me costó construir fuera demasiado frágil para lo que hay afuera y que con una sola miradita pesada se fuera a quebrar. Pero aun así, por otro lado, este año me emociona.
No se cómo explicarlo pero siento que el 2018 va a ser grande.                                                                   
No sé si es mi amor por los comienzos. Amaneceres, lunes, la primera hoja de un cuaderno nuevo o este 2018 realmente viene con una energía diferente.
Pero lo veo como el primer año de mi vida adulta, llena de posibilidades pero aún con muchísimos capítulos sin escribir y cosas sin experimentar.
Hoy llegué a mi primera clase como el primer día hace casi 2 años sin conocer a nadie. Después de tanto drama quería empezar de cero y para el segundo periodo ya estaba conversando plácidamente con un grupo de desconocidos muy agradables.
Dicen que lo mejor que puedes hacer después de caerte del caballo es volverte a subir. No esperar, no dejar de hacerlo hasta que sientas que es el momento, sino hacerlo en el momento y ya.
Este año planeo hacer eso. No pensarla tanto, aventarme y darme cuenta de que de verdad no todo es decisivo en esta vida. Tu meta y tu propósito son parte de TU vida.
Si alguien quiere acompañarte en ella bien… 
Sino, MÁS PARA TI

Happy 2018!


Les deseo todo lo mejor para este año… que decreten y cumplan todo lo que se propongan.

Roberta 

A MIS 21


HAND ME THE DOM PERIGNON AND WATCH ME GET FABULOUS

'CAUSE IT´S MY BIRTHDAAAAAAY

PUUUM, 21... Ya están aquí.

QUE FUERTE

Y pienso...
Un paso dentro del segundo piso. 
*OMG, El segundo piso* 

9 años menos para el tercero. 
30
DAMN

Que fuerte. ¿En qué momento?

Siento que ha pasado mucho tiempo y al mismo tiempo que la vida a penas empieza.

Es curioso, siempre fui de esas personas que quería ser más grande. 
Crecí rodeada de puros adultos, así que la convivencia con gente de mi edad solo pasaba en la escuela. Y por lo mismo nunca tuve mucho en común con ellos.
Cuando empecé con My Vintage Armoire, era lo mismo, porque mientras era la niñita de 15 de los desfiles, todos los demás eran adultos. Así que por una buena parte de los últimos 10 años, siempre he estado en el limbo. Muy grande y madura para algunas cosas, pero demasiado joven, inmadura e inexperta para otras.
Still, aquí estamos.
21. Ya no soy la niñita de los desfiles, pero aún me falta tanto...
Es abrumador pensar en que ya estás creciendo, ¿No les pasa?
Y creciendo en serio; no pasar de cuarto a quinto de primaria, sino ya empezar a trabajar, a independizarte, a aprender, no hechos, ni fechas, ni formulas, sino sobre la vida.
No pensar en el amor, el dolor y todo lo que uno puede sentir o todas las cosas que puedes vivir, sino experimentarlas.

He estado pensando mucho sobre esto. 
Me acabo de despertar, con el sol de invierno pegándome en la cara, emocionada por otro cumpleaños. Ese día del año en que se celebra tu existencia, todos te consienten y te atascas de pastel (y drinks haha) 
Pero también, aunque suene super deep, el día en el que te das cuenta de quien lo hace especial. Con quien quieres festejarlo. Hasta donde has llegado, a donde quieres ir y todo lo que has aprendido. 

A mis 21 aprendí a que hay que cagarla.

CA-GAR-LA

ASÍ, EXCUSE MY FRENCH

A mis 21 entendí que la perfección no existe y que llega un momento en la vida, en que no puedes seguir las reglas de siempre, ni quieres, ni es divertido.
Por eso nunca puedes decir nunca. Las cosas pasan y a veces la cagas, pero lo importante es perdonarte al día siguiente. 
No dejar que un error o un mal día defina quien eres ni como te ves a ti mismo. Siempre creí que si vivía bajo mis reglas todo siempre iba a salir como esperaba. Y que creen... Eso es tan idiota como soñar con tu futuro y pensar que va a ser tal cual lo imaginas. 
A mis 21 aprendí a no dejar que mis errores me definan. 

A mis 21 aprendí a quererme.
Aprendí que mi vida es mía, que no tengo control sobre ella al 100, pero si en las decisiones y actitudes que tomo cada día.
Aprendí que no necesito la aprobación ni validación de nadie. Aprendí que no me tengo que justificar ni pedir perdón por quien soy y lo que siento. 

A mis 21 aprendí a verme sin vergüenza alguna e hice mio el poder de echarme porras. Aprendí a sentirme y saberme... Guapa, inteligente, intensa, sensible, buena onda y hasta perra... 
Sin necesidad de que alguien me lo diga, sin necesidad de tener razón, pero también sin necesidad de suprimir el como me veo a mi misma; porque a mis 21 aprendí que no me puedo ver por medio de los ojos de los demás. Yo vivo en este cuerpo, en esta mente y se absolutamente todo lo que pasa aquí.

A mis 21 aprendí la importancia del balance.
Body - Mind - Soul
y también que está cabrón (sorry mom) mantenerlo pero que hay que intentarlo hahah

A mis 21 aprendí a decir que sí y no esperar a que las oportunidades lleguen sino a buscarlas. 
A tocar puertas, a iniciar procesos y a terminarlos. Aprendí que las estrellitas y las notas perfectas no son nada mas que parte de un sistema, que a veces ese sistema no tiene la razón y que tienes que seguir tu instinto porque eso da resultados.
Aprendí que tienes que tomar riesgos y decir que sí, aunque no sepas como vas a llevar a cabo las cosas. Ya aprenderás.
Aprendí que si la vida te ofrece una oportunidad tienes que tomarla, y ya después averiguas como ejecutar. Aprendí que el que no vive no aprende y por eso hay que dar el sí a experiencias y personas sin importar el resultado.

En mis 21 hubo días que no quería salir de la cama.
También hubo días en los que no me quería ir a dormir.

A los 21 vi por fín un camino más claro y mas cercano a mis metas.

A mis 21 aprendí que la gente es como la ropa: cambia cada temporada. 
Pero tambien entendí que aquellos que dejan una huella profunda... 
Aquellos "básicos" (see what I did there..? haha)...
A tu camisa blanca y tu trench coat (ok ya entendimos la metáfora no?) no los debes de dejar ir jamás.  

A mis 21 reconsideré mi forma de ver la vida, mi espiritualidad. 
Desaprendí y volví a aprender.

A mis 21 busqué sabiduría y crecimiento.
Leí más libros de historia, de psicología, de poesía, de inteligencia emocional, novelas diferentes a las que estaba acostumbrada.
Vi más películas viejas y regresé a pintar. 
Encontré escapes y me desconecté.

A mis 21, descubrí que  aveces lo único que necesitas es pasar tiempo contigo misma e hice lo que siempre había querido.
Me fui a pasear sola, a comer en mi restaurante favorito sola y me senté en un café a leer sola también. 
A mis 21 me siento cómoda conmigo misma, disfruto de mi compañía y libertad.

A mis 21 aprendí que la envidia y la malicia en las personas siempre nacen de un sentimiento más profundo, que lo que les choca que les checa y que porque alguien no esté contento con su vida, no debes cederle el poder de perturbar tu paz.

A mis 21 aprendí a respirar. Aprendí a escoger mis batallas. 
A detenerme , take it all in, take it all out, y ya después hablar. 

A mis 21 me senté de nuevo a soñar. 
Me di cuenta que disfruto compartir mis sentimientos y que al mismo tiempo aún tengo que luchar contra mis inseguridades para tratar de ser la versión mas real de mi misma. 
Aprendí que es un proceso difícil pero que me llena de satisfacción.

A mis 21 aprendí que NUNCA hay que rogar. 
Aprendí que las cosas hay que ganárselas, demandarlas o buscarlas, pero jamás rogar por ellas.

A mis 21 me cansé de las excusas, de la hipocresía y de las incomodidades.
A los 21 dejé de ser chill. Limpié mi entorno, físico y mental. Tiré cartas y fotos que ya no tenía sentido guardar. Saqué ropa que jamás iba a volver a usar, eliminé gente con la que no interactuaba y me salí de grupos que estaban muertos. 
¿A quién le importa seguir con apariencias y sonrisas superficiales?
A mis 21 reafirme que no quiero invertir mi tiempo y energía en eso. 

A mis 21 aprendí que si alguna vez tengo que comportarme como un animal, quiero ser un león. Amable, respetuoso, prudente y majestuoso, pero que cuando llegue el momento de dejar de ser lindo, no dude en irse directo a la yugular.

En fin 21 años y este último se me pasó volando.
No hubo un solo día que no aprendiera algo.
Me enamoré de la idea de ser valiente, de entender mi personalidad, las cosas que me gustan y me disgustan, de descubrir exactamente lo que quería. También me di cuenta de que se vale y es normal que quizá lo que quiero hoy, ya no lo quiera mañana. 
So, it´s important to check with yourself every single day.

Happy 21st Birthday to me!
Gracias por leer y estar.

Roberta Woodworth

THINK PINK


Si me siguen en IG (@myvintagearmoire) ya se dieron cuenta de que estoy pasando por lo que la comunidad artística se denominaría como "un periodo rosa"
No entiendo en que momento empecé a migrar de mi amado negro a este. 


ROSA

Cuando era chiquita, lo detestaba con todo mi corazón. 
Era el color preferido de TODAS las niñas, menos de las que eran muy "alternativas" y les gustaba el azul. Bueno, pues como siempre, yo era la rara y a mi siempre me ha gustado el verde.
Selva, militar, esmeralda, pero siempre verde.
A diferencia de muchas nunca fui fan de los brillitos, ni del terciopelo, ni el ballet ni el rosado.
Para mi eso era demasiado cursi; y hasta hace algunos meses tenía la misma mentalidad al respecto. 
Con los años he desarrollado un estilo y mis tonos predilectos siempre suelen ser más sobrios por no decir oscuros. 
Sea la temporada que sea es muy común verme vestida de negro, verde, burgundy o camel. Siempre he expresado que para mi la ropa se trata de proyectarte a ti mismo y los colores oscuros me atraen porque siento que evocan elegancia, confianza y un halo de misterio. 


IGUAL Y ES MI DARK SIDE HABLANDO

SI, YO SERÍA DE SLYTHERIN

Pero por alguna razón, desde hace algunos meses he migrado al tan aclamado Millenial Pink de la temporada. 


ESTE ASUNTO
ME TIENE EN SHOCK

Alessandro Michele y Miuccia Prada nos han motivado a perderle el miedo con total looks en sus colecciones de otoño, sacándolo de su habitad natural en la primavera al estilo de Pucci, Armani y 3.1 Philip Lim. 
Hace poco explicaba Elizabeth Doupnik en WWD que la clave está en no interpretarlo como girly o abiertamente femenino, sino como todo lo contrario.
La verdad es que no soy de los que asocian colores, actitudes o incluso piezas con una expresión de genero. 
Por mi si eres un hombre que quiere usar tacones... 
YOU DO YOU BABE. 

De hecho, jugar con lo que se considera tipicamente masculino y femenino se me hace la clave para crear una estética mucho más sofisticada, seas hombre o mujer. 


Pero el rosa se me hacía sin chiste. Sin punch y sin embargo ahora, viendo la versatilidad que tiene. Presente en trajes, jerseys, vestidos de noche, sudaderas ha cambiado la imagen que tenía de que era un tono soso y remilgado. 

En fashion week todo el mundo traía algo rosa, en un año en que las t-shirts exponen abertamente la lucha feminista, llevar una pieza rosa es una declaración silenciosa acerca de lo poco que importan las distinciones de género. 
Se le ha dado un nuevo significado a este color, refinado y al mismo tiempo irreverente.
Si una mujer usa un sueter rosa, ¿Que estará diciendo?
Y por otro lado, ¿qué estará diciendo él?

QUE SE VE BIEN

QUE SE VE CHIC

QUE 
¿A QUIÉN LE IMPORTA?


Si el rosa fuera comida sabría a algodón de azúcar, si fuera un animal sería un unicornio, en pocas palabras, una pieza rosa es EYECANDY, o como diríamos en español, un "caramelito" para nuestro guradarropa. 

Enjoy, aquí si se vale empalagarse.


Roberta Woodworth