HABLEMOS DE ANSIEDAD

DE ANSIEDAD Y COMO NO BOTARSELA A OTROS...
En mi experiencia la neurosis compartida es tan buen agente conector como los intereses en común.
Algunas de mis amistades más cercanas se han solidificado como resultado de un mutuo entendimiento de nuestros dramas mentales. La vida es menos solitaria cuando le das una oportunidad a la vulnerabilidad compartida.

NO HAY NADA COMO UN AMIGO QUE TE ENTIENDA, SE PREOCUPE POR TI, NO JUZGUE EL DESASTRE QUE TRAES EN LA CABEZA Y TE COMPARTA EL SUYO

Los 20 son esa etapa de la vida definida por cambios rápidos donde dicha receta de vinculación por angustia es LA FÓRMULA tanto para amistades como para entablar una relación amorosa. En pocas palabras, tener alguien en quien confiar te da millones de posibilidades y paz mental. 



"¡ESQUE ME ENTIENDE PERFECTO!"
*SUSPIRA Y PONE OJITOS DE BORREGO*

Pero el otro día me puse a pensar que quizá llegue un punto en el que no. 
Si agregamos 5, 10 años a la ecuación "Estoy agotada" o "Estoy ansiosa" son sentimientos validos para compartir con un confidente, pero cuando esas admisiones definen tus idas por cafes, etc. y el desahogo se vuelve el elemento básico de la relación, ¿Entonces qué?



A medida que la vida se estabilice y los problemas se vuelvan más como un charco en lugar de una tormenta en vaso de agua me he estado haciendo mucho esa pregunta.
En definitiva quiero seguir intercambiando sentimientos, pero igual y sería mucho mejor empezar a aprender como lidear con ellos por cuenta propia, porque esta particular forma de relacionarnos en el siglo 21 creo que tiene su orígen en el gran mal que nos aqueja como Millennials, generación X y Gen Z:
ANSIEDAD
  
Pero empecemos por lo más importante, ¿Qué es ansiedad?
 La ansiedad es básicamente un mecanismo de defensa; un sistema de alerta ante situaciones que nuestro sistema nervioso considera amenazantes. Es un mecanismo universal, adaptativo, que se da en todas las personas, mejora el rendimiento, la capacidad de anticipación así como el de respuesta y cuya función principal es movilizar al organismo, mantenerlo alerta y dispuesto a intervenir frente a riesgos y amenazas, de modo que las  consecuencias sean mínimas
La ansiedad, pues, nos empuja a tomar las medidas convenientes (huir, atacar, neutralizar, afrontar, adaptarse, etc.), según el caso y la naturaleza del riesgo o peligro. El peligro viene dado por la obstaculización de cualquier proyecto o deseo importante para nosotros, o bien por la degradación de estatus o logros ya conseguidos. El ser humano desea lo que no tiene, y quiere conservar lo que tiene.
La ansiedad pues, como mecanismo adaptativo, es buena, funcional, normal y no representa ningún problema de salud.
Sin embargo, en algunos casos, este mecanismo funciona de forma alterada y en lugar de ayudarnos, nos incapacita, ya que produce angustia y en algunos casos problemas de salud. 
Los factores que pueden disparar la ansiedad son variados, desde predisposiciones biológicas, personalidad, patrones de afrontamiento del estrés, estilo de vida, aprendizaje y contextos sociales.
Los factores de mantenimiento ligados a la gestión propia de la ansiedad son más complejos: El “miedo al miedo”, soluciones contra la ansiedad que resultan contraproducentes, afrontamiento insuficiente o erróneo de los problemas origen de la ansiedad, el establecimiento de mecanismos fóbicos, etc.
El diagnóstico debe darlo un profesional, ya que dependiendo de la raíz del problema se busca una solución, sin embargo lo que quiero compartirles hoy desde mi experiencia son mecanismos para manejar la ansiedad por nuestra cuenta sin necesidad de otros. 

1. Identifica cuándo necesitas espacio, y tómalo.
Si sientes que no estas en un espacio seguro como para exponer tus problemas o que otros vean que no te sientes bien, tomate unos minutos. Sal del salón, de la sala de juntas o tu oficina y tomate unos minutos para procesar, recargar energía y volver a sentirte seguro en tu propia piel. 
A veces tomarte un minuto va a requerir que lo pidas de forma explícita. Puede resultar incómodo, pero no podemos esperar que la gente sea empática si no expresamos nuestras necesidades. 

2. Cuando no puedas irte, enséñate a estar presente.
MINDFULNESS es la clave cuando no consigues una salida rápida para sentirte seguro.
Por ende, si tomarte un momento no es opción, hay que practicar el estar presente, prestar atención al momento puede ayudarte a manejar los sentimientos que te distraen sin complacerlos.
La ansiedad es una constante preocupación por el futuro. Es vivir pensando en algo que no ha sucedido, y eso te priva inmediatamente de vivir en el presente. Si consciente mente haces un esfuerzo por vivir el momento y concentrarte en el presente, puedes aminorar la angustia que sientes en ese momento. 

3. Asertividad
La asertividad es un tipo de comunicación (un tipo de vida y de ser), donde nos concentramos en respetar los deseos y necesidades de la otra persona, así como también respetamos los deseos y necesidades de nuestra propia persona. Por ende, cuando se trata de nuestras necesidades debemos de cambiar nuestra postura pasiva, a una más agresiva donde seamos prioridad.

4. Comunicación: Hecho, sentimiento, solicitud.
Una forma de ser asertivo es mejorar la comunicación. 
Empezando por el hecho, ¿qué pasa? después explicando el sentimiento y terminando con una solicitud justa al respecto. Pasar por alto tus emociones solo porque "no quieres quejarte" puede ser tan poco saludable como pensar en ellas. Encuentra el intermedio.
Por ejemplo: "Hoy me siento realmente ansioso (hecho), y cuando me sigues haciendo preguntas, me hace sentir aislado e incomprendido (sentimiento). ¿Podrías solo sentarte conmigo un momento, no quiero estar solo?  (solicitud) 

5. FEEDBACK
Si sientes que quizá estas compartiendo de más... Pregunta. Una relación se basa en respeto y el chiste es que ambas personas se sientan comodas en compañia de la otra. Así como tu quieres quizá alguien que te escuche, puede que esa persona no se sienta comoda haciendolo o le produzca angustia no saber como ayudarte. Pregunta si esta bien conversar sobre el tema, no lo impongas. 

6. Piensa por qué quieres hablar del tema con alguien mas. 
Hay una diferencia entre la discusión productiva y el chisme. 
Antes de desahogarte con alguien pregúntate: ¿Cuál es la función de este intercambio? Intimidad, conexión, apoyo? ¿O es por pura ansiedad y deseo de vivir? ¿El resultado será útil? ¿Nos va a unir o separarnos? ¿Compartir esto me hará sentir mejor o peor? ¿Esta persona tiene la capacidad de ayudarme ahora mismo?
Dicho eso, desahogarse por el bien de hacerlo, no siempre es malo... Solo busca a la persona indicada, de confianza. 

Lo solución a muchos problemas en esta vida es pedir ayuda, pero una vez que ya tenemos la ayuda profesional necesaria, necesitamos esfuerzarnos para salir adelante.
Nuestros amigos son personas increibles, siempre ahi para nosotros, pero eso no significa que sepan como ayudarnos, ni que sea su responsabilidad saber como hacerlo...
A veces ellos tampoco tienen idea. 

Trabajemos por nosotros mismos, por nuestro bienestar... Como dije la última vez, nosotros tenemos que convivir con nuestra persona 24/7, es la relación más importante que vamos a tener y tenemos que hacer lo posible por ser nuestro soporte, nuestro mejor amigo. 

Besos, Roberta Woodworth

BEAUTY Y PAZ MENTAL

Cuando eres una adolescente con fijación por la moda y la belleza, sueñas con el día en que encuentres la fórmula que lo haga todo funcionar. Mientras tanto pasas de tendencia en tendencia cometiendo más fashion faux pas de los que deberías, usando siluetaras que no te favorecen y aplicando en tu rostro absolutamente todo producto que prometa maravillas sin leer etiquetas o preocuparte por lo que tu piel realmente necesita. En pocas palabras, vas por la vida usando cremas para piel grasa cuando en realidad tienes la piel seca, y cortándote el fleco porque crees que el look de Edna te queda. (Mi ID es un recordatorio constante de que no debo confiar en un estilista que diga estar ansioso por hacerme un cambio de look extremo)

Regresando al tema de las cremas, la verdad es que en mi caso no fue tan grave. Mi madre decidió que era mejor prevenir que lamentar así que las visitas al dermatólogo fueron religiosas desde que cumplí 13. Hidratante y un jabón para piel sensible fueron mas que suficiente; sin embargo, a partir de los 18 todo se fue en picada. Tuve que empezar a tomar tratamientos contra el acné y cada mes cambiar de cremas para combatir las imperfecciones y contrarrestar los efectos de las pastillas, porque te destruyen de adentro hacia afuera. Mi rutina dejó de ser constante y de ahí todo se volvió un desatre.
Fast forward, adelantemos este relato al presente, a mis 21, donde las imperfecciones parecen estar totalmente relacionadas con la calidad de la comida que consumo y la cantidad de estrés a la que me veo sometida. Todos los universitarios que lean esto entenderán que en temporada de exámenes es IMPOSIBLE no romper la dieta y en mi caso, cuando tengo mucha ansiedad recurro a mi vieja amiga la nutella que en definitiva no es un aliado para tener piel de muñeca.

Pero bueno, vayamos al grano... (see what I did there... no olvidenlo que oso mi #DadJoke jaja)

Hace relativamente poco comencé a interesarme más y más por el mundo de la belleza.
Pero así como me abruma entrar a una tienda en SALES porque no se ni por dónde empezar, igual me siento a la hora que alguien empieza a hablar de tónicos y sueros...


¿EN QUE MOMENTO AGUA, JABÓN Y CREMA DEJARON DE SER SUFICIENTE?

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE UN TÓNICO, UN SUERO Y UN HIDRATANTE? 

¿EN QUÉ MOMENTO EMPIEZO A COMPRAR CREMAS PARA EL CUELLO, EL CONTORNO DE OJOS, ETC? 

¿QUÉ VA PRIMERO? ¿VAN JUNTAS?

Preguntas que cruzaron por mi mente y para las que aún no tengo respuesta. Lo que si se, es que decidí en temporada de finales hacer de mi rutina de belleza mi nuevo proyecto porque necesitaba una forma de relajarme y sentir que tenía algo en mi vida bajo control. (Soy una dramática...)
Pero les juro que lLegar a mi casa y seguir una rutina con la que sabría que habría una diferencia clara y positiva me daba mucho sentido de control y realización.


MI BEAUTY REGIME ME DIO PAZ

La constancia hacen del proceso algo mecánico y por ende relajante. Pero lo mejor es que decidí enfocar una parte de mi tiempo totalmente en mi, en aprender para mí y mejorar yo. 

Empecé aplicando mascarillas hidratantes una vez a la semana. 
¿Mi favorita? Las de miel de Missha, la "Moisturizing & Embelishing Foam Mask" de Givenchy y las Advanced Night Repair de Estée Lauder
LIFE HACK: Todas las mascarillas vienen en un suero que usualmente se queda en la bolsa. Lo mejor es usar el resto como crema para el cuello y el escote o en caso de que sea mucho, volver a meter la mascarilla y dejarla en el refrigerador para que lo absorba y puedas volver a usarla. 

Sin embargo eso no era suficiente. Me dediqué a buscar un jabón de limpieza profunda que a parte exfoliara y fuera para piel delicada. 
Encontré Clearly Corrective Brightening & Exfoliating Daily Cleanser de Kiehl´s y tengo que decir que es una delicia. Nunca he sido fan de los exfoliantes porque me irritan la piel, pero este es súper suave y te deja una sensación de frescura en la piel. 

Después de bañarme o lavarme la cara aplico directamente hielos de agua de rosa, un tip que me pasó mi abuela y que hace toda la diferencia en el proceso. Los hielos de rosa desinflaman, reducen el acné, combaten irritaciones, cierran los poros y le dan a tu piel un glow natural porque la baja temperatura mejora la circulación.  
Justo después me pongo un suero. Antes no prestaba tanta atención al tiempo, pero he visto que si aplico el suero justo después del hielo, este se absorbe mejor y me deja la piel hidratada por  más tiempo. 
Ya les he hablado de ese producto en Instagram porque estoy obsesionada: HyaluB5 de La Roche Posay. Son un Suero y una crema a base de ácido hialurónico que hidrata y rejuvenece la piel. 
Para los que aún no necesitan rejuvenecer nada déjenme decirles que te deja una piel de bebé.

SIEMPRE SE PUEDE SER MÁS JÓVEN 
JAJAJA 

Por último, una vez a la semana dependiendo de mi humor aplico una mascarilla de arcilla para hacer una exfoliación profunda y desintoxicar mi piel de toda la mugre de la ciudad. 
Digo que depende de mi humor porque amo ponérmela los domingo y empezar la semana fresca; pero si para el miércoles ya no puedo más, es la forma perfecta de relajarse. 

La verdad es que el rollo de la belleza es un UNIVERSO y se trata de prueba y error hasta encontrar lo que le haga bien a tu piel.

Yo por lo pronto no solo tengo la piel de porcelana, sino que cuidar de mi misma me dio paz. 
Me gustó tener un sentido de responsabilidad no solo hacia la vida en general, las tareas, los amigos, la familia, etc sino hacia mi bien estar.




ESO ES AMOR PROPIO¿NO?

Se siente padrísimo. 
Se que puede sonar mundano, pero son esos pequeños momentos en los que haces algo por ti los que te ayudan a recargar las pilas y entrar en balance. 
Al final eres tu quien tiene que vivir consigo mismo 24/7, que mejor que ser tu propio BFF y cuidarte como solo alguien que te quiere lo haría. Eso incluye bajarle al estrés y subirle a los buenos hábitos y echarte porras para cumplir tus metas. 
No se ustedes, pero yo en unos años pretendo verme como Jane Fonda se ve a sus 80 así que mas vale que me siga aplicando con esto de los faciales y la paz mental. 

Love, Roberta

AVE FÉNIX

The Phoenix must burn to emerge

Usualmente la cosa funciona así:
Yo Roberta, editora de este espacio que es My Vintage Armoire, me pongo a reflexionar sobre la vida y todos esos sentimientos, pensamientos y actitudes que la conforman.
Los observo, a veces los vivo, los comento con personas cercanas, y después los disecciono y trato de encontrarles el sentido, el núcleo, lo que llamaríamos "el porqué".

¿Por qué todo eso?

Porque pienso que todos vivimos cosas similares. No importa si disfrutamos o padecemos, lo que si importa es que otra perspectiva puede ayudarnos a crecer, a ponerle palabras a todo ese ruido que hay en nuestra mente, a darnos un respiro y entender que es normal, que todo va a estar bien, que así es la vida.

Sin embargo estos últimos meses he traído la cabeza hecha un caos.
Entre tratamiento medico, muchos efectos secundarios que afectaban mi estado de ánimo, energía y humor, intentos por retomar hobbies que me distrajeran e hicieran sentir mejor,  así como la decisión de limpiar mi entorno de todas aquellas personas que no fueran reales y le sumaran a mi vida, he pasado por muchos momentos de crecimiento, de enfrentar situaciones a las que llevaba años dándoles la vuelta esperando a que se resolvieran solas, aventarme a vivir cosas que no había vivido o me negaba a vivir porque me aterraban y de volver a encontrar el balance.

El otro día me abrí con ustedes en Instagram porque me di cuenta de que ya podía hablar de ello y que lo que pasé los últimos meses ya no tenía poder sobre mí.
Me sentí renovada y en total control. Así de poético; Bueno igual y no tanto, pero pude platicarlo sin sentir un nudo en la garganta.

Pasó y sobreviví. 
Todo está bien. 

She's back, She's reborn

Este post iba a comenzar con una definición de lo es renacer y un detallado análisis literario sobre las razones por las cuales creo que el poder del simbolismo del Fénix no yace en el hecho de renacer a partir de las cenizas, sino en la afirmación implícita de que para que eso suceda, primero hay que arder y destruir todo lo que uno es o alguna vez fue para que eso sirva de materia prima de lo que uno será. Sin embargo, mi tren de pensamiento se vio simplificado por una frase con la que me topé en una visita espontánea a la exposición de diseño chino del Museo de la Ciudad de México este sábado:

"Almacenar vacío es jamás agotar las posibilidades porque siempre queda espacio para la creación" 
Kongtu, Veinticuatro categorías de poesía 
  

Entonces para seguir creciendo, creando, pensando, no debe haber nada que ocupe ese espacio. Renacer per se podría traducirse como quedarse en blanco, dejar ir, ¿no?

No es un descubrimiento, lo sé
Pero me gustó mucho la analogía

Estamos hablando de que no se trata entonces de destruir, sino simplemente despojarnos de lo que ya no sirve y liberar espacio para futuros procesos. 
Podemos decir con certeza entonces, que los lapsos de balance perfecto siempre son efímeros porque quedan aún muchas cosas por vivir.
Entonces no se trata de una violenta destrucción para renacer en utopía, sino de depurar y volver a empezar.

La vida es un ciclo constante de cambio.
Experimentamos cosas todo el tiempo, algunas buenas y otras malas pero todas de una u otra manera llegan a su fin, y no me refiero al final de una relación, por ejemplo, sino al final de una etapa en esta. El final del coqueteo,  para empezar a salir, el final de las salidas que dan entrada al noviazgo, etc.
Así es en todos los aspectos de nuestras vidas. Con cada etapa aprendemos cosas, vivimos dramas, pasamos por el éxtasis, el dolor, la felicidad y la tristeza, acumulamos conocimiento y después nos despojamos de todo lo demás para regresar al lienzo en blanco necesario para experimentar cosas nuevas.

La filosofía de Kongtu me gusta, le da un refresh a lo que personalmente veía como una experiencia tortuosa. Ahora veo el renacer como un detox. Y ya hemos hablado de como nuestra generación parece ser EXPERTA en esto.

Mi plan era escribir sobre como regresé del caos a mi centro y lo bien que eso se siente, pero justo cuando ya me había inspirado, empezaron a pasar cositas nuevas, emocionantes y al mismo tiempo terroríficas que me dieron una sacudida y me recordaron que así como el dolor no dura para siempre, tampoco lo hace la calma. 

There's not such thing as endless calm

Creo que muchas veces estamos esperando a que algo termine, a que salga el sol, a que lleguen mejores días en los que el mood, la situación y la compañia sean óptimos. Pero si tal cosa existiera... ¿Qué sería de la vida, sino una rutina monótona? No viviríamos en lo absoluto, nos dedicaríamos a sobrevivir. Minuto a minuto. Hora tras hora. Día tras día. Sin alteración o emoción alguna. 
Mi punto es, que tenía muchas ganas de escribir sobre como después de un periodo negro encontré la luz al final del túnelComo después de arder siempre llega el renacer; hay una pausa, podemos darnos un respiro, pero ese respiro no es el end game, no es la meta, es solo el cierre de una etapa antes de comenzar la siguiente. 

Porque no podemos olvidar la naturaleza del fénix:  aunque renace de las cenizas y es increíblemente majestuoso en su esplendor.
Siempre, vuelve a arder. 

SELF-LOVE = SELF-RESPECT


Se supone que los millennials somos especialistas en cuidado personal.                      Somos adictos a las mascarillas, nos vanagloriamos de comer kale, podemos nombrar un sinfin de semillas junto con sus propiedades y saber cuándo un detox tanto tecnológico como de jugos es justo y necesario. 
No nos da miedo gastar en faciales con agua de rosas, velas, cupping y cacao nibs…Con todo eso podemos lidiar.  

También se supone que somos buenos en eso del amor propio. 
Hacemos listas de las cosas por las que estamos agradecidos en cuadernos monogrameados, instagrameamos nuestros mejores ángulos (sin imperfecciones por supuesto) y declaramos a los 4 vientos, con hashtags y captions inspiracionales, que nuestra vida es perfecta y tiene el mejor filtro.

¿Pero en donde queda la integridad, lealtad y moral?

¿En donde queda el respeto a nosotros mismos?

Porque podemos declarar lo que sea, subir las fotos más bonitas, pulir nuestra imagen tanto como queramos, inspirar a los demás y cosechar validación, pero dentro de nuestra cabeza y corazón nadie nos va a validar si no lo hacemos nosotros mismos primero.

Es paradójico pensar que hacemos todas esas cosas buscando que los demás nos hagan sentir bien, porque no basta jamás nada de lo que hacemos para conseguir esa satisfacción por nuestra cuenta.

En resumidas y simplificadas cuentas: 
Solemos buscar perfección para que otros nos den el cariño, afecto y la valoración que nosotros no nos damos. 


Hola mucho gusto, esta soy yo.
¿Quién? No se, lo estoy redescubriendo, rearmando, reajustando.
Estoy pasando por lo que cualquiera llamaría una una crisis de identidad. 
Estoy en un punto en el que tome todo lo que soy, lo que creo que soy, lo que los demás creen que soy y lo que “debería ser” y lo extendí en la mesa para analizarlo minuciosamente.

En el proceso me he sentido desnuda, y nada hace mucho sentido, pero he podido darme cuanta de varias cosas, entre ellas, de que hoy en día me cuestiono todo. 

Si alguien me preguntara si confío en mí, en mi instinto, capacidades, etc. Probablemente diría automáticamente que sí, antes de entrar en completo pánico para cuestionarme cómo voy a proceder. 
Así que desde hace un par de semanas no solo me di cuenta de todo esto, sino que articule con todas sus letras que necesito trabajar en mi autoestima.                        
Se me ocurrió contarle esto a una de mis amigas y como respuesta entornó los ojos y me dijo que de que estaba hablando.

“Como que trabajar en tu autoestima, eres súper extrovertida, andas entaconada por la vida, te ríes fuerte, defiendes tus puntos de vista y te vistes diferente… Tú no tienes problemas de autoestima” 

Le dije que mi autoestima nada tenía que ver con mi personalidad. 
Una personalidad en si vibrante que me protege y me distrae de la inevitable confrontación que ha sacado a relucir la verdad: No tengo amor por mí misma.
Porque el amor proviene de un lugar de respeto y me he dado cuenta de que en definitiva eso no lo tengo.

Esa falta de respeto personal se refleja en todo: En la imposibilidad de tomar decisiones por miedo a cometer errores por dudar de tus capacidades, la insaciable búsqueda de la perfección física a base de comparaciones con otros porque no nos sentimos suficientemente atractivos y las cosas que aceptamos de los demás en términos de relaciones amorosas y amistades.

Cuando te amas y respetas a ti mismo lo que permites se ve diferente.
Cuando te quieres y respetas no aceptas amores a medias, porque nunca aceptarías menos de lo que tu te das. No aceptarías amistades venenosas porque… ¿Por qué rayos si?

A veces permitimos situaciones ridículas o ignoramos la regla del 50/50 porque no nos respetamos lo suficiente como para retirarnos dignamente de una situación. 
No me gusta esa frase de “aceptas el amor que crees que mereces” lo dejaría en “aceptas el amor… simplemente porque lo estas buscando”

Historicamente nos han enseñado que es arrogante y presuntuoso alabarnos a nosotros mismos. Buscamos que los demás nos digan cuales son nuestras virtudes y lo bien que hacemos las cosas para poder internalizarlo y sentir satisfacción como si necesitáramos permiso. 

Soltamos el control que tenemos para evitar discordia, que nos consideren presumidos, mandones, pedantes; en fin, cualquier cosa que haga que alguien no se sienta a gusto con quienes somos y comenzamos a volvernos indecisos, a tomar atajos antes de tomar decisiones claras que nos comprometan. ¿Por qué? Porque esa forma de pensamiento flexible nos evita la ansiedad de tomar una decisión y pensar que es la incorrecta. 
Todo porque constantemente nos cuestionamos si lo que estamos haciendo está bien.

En lo personal, siempre he sido indecisa, pero a medida que voy creciendo y mis decisiones se vuelven cada vez más importantes, siento que a veces el miedo me paraliza. Me cuesta trabajo tomar decisiones porque no me creo capaz, porque siento que voy a cometer un error. Siempre tuve unos padres súper apoyadores que me dijeron que me merecía el mundo y todas las estrellas… Y no se los reprocho, la verdad es que tuve mucha suerte de que mis papás apoyaran mis sueños desde siempre, pero ese apoyo y valoración constante hicieron que yo no tuviera necesidad de desarrollarlos por mí misma. 

Como todos, con los años he conseguido validación externa con mis logros, pero como con cualquier droga, el efecto bueno dura poco, y la necesidad se vuelve cada vez mayor, así como el esfuerzo para conseguirla. Algunos se convierten en mártires o en victimas, otros comenzamos a reír más fuerte o a vestir de forma ostentosa con tal de mantener el efecto y seguir recibiendo los cumplidos que nos faltan, de todos los demás. 

A veces trato de ver las cosas desde afuera y me pregunto que me diría a mi misma si fuera otra persona y viera como mi yo me trata.

Es una perra. 
¿Por qué son amigas? 
¿Por qué dejas que te hable así? 
¿Por qué dejas que te trate tan mal?

Pero por agresivo que suene, he llegado a la conclusión de que ese es el paso que necesitaba para darme cuenta de que estoy lista para desarrollar mi autoestima.
Creo que con ese autoestima vendra confianza, pararé de PENSAR y será más fácil simplemente HACER.
Porque de hecho sí soy buena en lo que hago, solo que a veces se me olvida.

WELLNESS



Amo tomar fotos.
Amo que me tomen fotos.
Amo que me tomen fotos y que esas fotos salgan padres.
Pero cuando eso no sucede, cuando sale a relucir algún defecto, quizá no muy obvio, pero del cual yo soy consciente

 *LO INSIGNIFICANTE DEL 
DETALLE ES SIEMPRE 
PROPORCIONAL 
A MI SELF-CONSCIOUSNESS*

Todo se derrumba.

Y eso nos lleva, a que no saben lo nerviosa que estaba por las fotos del periódico.
Primero que nada quiero agradecerles todos sus comentarios, mensajes y felicitaciones, las aprecio más de lo que se imaginan.
Y por eso les quiero contar esta historia. 

La historia de cómo me inicié en este camino que llamamos wellness y encontré ese amor a mi misma que tanta falta me hacía.

Estas foto fueron un honor, un hito en mi corta carrera, un espaldarazo de personas que poco a poco me han visto crecer, y algo totalmente nuevo.

Siendo hija de una exmodelo y con la altura que me cargo, siempre surge la pregunta de si yo lo soy o pienso serlo (modelo).

La verdad es que modelé desde que era una bebé hasta los 12 años. Y ahí paré porque a los doce tenía la altura promedio de alguien de 14/16 y por ende, la ropa de mi edad ya no cuadraba con mi talla así que no me quedó de otra mas que dejarlo.

Hablando desde lo que he visto durante años en el espejo: 
Jamás he sido petite 

En lugar de heredar el ADN de modelo de mi madre AKA cuerpo perfecto (sí sí, el 90/60/90) sin dieta ni ejercicio, yo heredé el ADN Celta de mi señor padre que aparte medía 1.90, así que podemos decir que siempre fui “grande”

Pero bueno, regresando al relato…
Regresé al rollo de la moda hasta que cumplí 15, pero esta vez lo hice por medio de mi blog.
El sueño no era subirme a una pasarela, sino relatar lo que veía en ese mundo.
Inevitablemente, la pregunta volvió a surgir.

¿Quieres ser modelo?

Y empecé a considerarlo, porque sí, tengo la altura... pero viéndome al espejo al momento de hacerme esa pregunta, salieron poco a poco todos aquellos defectos que jamás me habían importado, o que jamás había notado realmente.

Estaba en plena adolescencia; en pleno cambio físico y emocional, descubriendo quién era y qué quería. 
A penas estaba forjando mi autoestima. 
Y así, aparte de empezar a aprender sobre historia de la moda, a diferenciar una bolsa fake de una real, a fijarme en calidad, en mensajes de la publicidad, a recordar colecciones y predecir tendencias, a combinar y que usar para sacarme el mayor provecho; también comencé a ver errores.

Sí, quizá era alta pero no era delgada como las modelos de las revistas que hojeaba tan ávida mente.  
En momentos incluso me sentí demasiado alta, fuera de muy caderona, muy piernona, sin busto... lo que se puedan imaginar.

 Me odié por ello

Cuando eso pasa, los que te aman, en afán de hacerte sentir bien y con la mejor intención, te dicen cosas justificando tu apariencia. 
Por ejemplo, te dicen que es tu complexión, que tienes esas proporciones por tu estatura, tu ADN o tus huesos anchos, pero a mi eso no me bastó.
Mi obsesión llegó a tal grado, que me comparaba con las niñas que veía en la escuela, centros comerciales, o caminando por la calle.
Automáticamente si veía a una niña incluso más alta que yo, pero hecha un palo, sufría. 

Me sentía mal conmigo misma.

*¿Por qué si es TAN ALTA como yo, yo no tengo ese thigh gap?
¿Por qué es TAN FLACA si esta comiendo una hamburguesa? 
Básicamente, ¿Por qué yo no me veo así, si ya argumenté de una y mil maneras el porque yo me veo así?*

Me compraba ropa de tallas más chicas para obligarme a hacer un esfuerzo y bajar de peso. 
O me compraba ropaoversized para taparme y jugar con las proporciones.

THE BIGGER THE SWEATER, 
THE SKINNIER THE LEGS

El otro día escuche en el radio un programa en el que una nutrióloga decía que cuando te sientes gordo, te sientas en la banca del partido de la vida. 
"Si no bajo de peso, no puedo comprarme ropa"
"Si no bajo de peso, no puedo usar bikini"

"Si tengo celulitis, no puedo usar una mini falda"

"Si tengo estrías debo taparlas"

En pocas palabras: "Si no soy perfecta, no puedo hacer nada" 
Y ojo, no estoy diciendo que no tomes en cuenta tus atributos y defectos para vestirte lo mejor posible, pero eso no significa que tengas que odiarte por ello.

Mi relación con la vida sana que trato de llevar ahora, se dio por un odio repentino a lo que veía en el espejo.
Tiempo después, hice un "Detox" con mi mamá.
Fuimos con una health coach que nos hizo un test de sangre y nos dijo que comida, de acuerdo con nuestra sangre nos costaba trabajo digerir.
Algo así como a que eramos intolerantes, porque no solo puedes ser intolerante a la lactosa, en mi caso a parte, soy intolerante al gluten, a los ejotes, a los arándanos, al café y a los chicharos.
Lo que significa que aunque anteriormente hubiera hecho una dieta con un nutriologo común, si este me mandaba medio yoghurt y verduras verdes AKA chicharos, jamás iba a bajar de peso. 
Pero bueno, el punto es que lo hice, y bajé muchísimo.

Mi porcentaje de grasa bajó el equivalente a 4 tallas en un par de meses y los pantalones de cuero que me había comprado como motivación, me quedaban perfectos.


MA-GIC

Pero ese tipo de felicidad dura poco, ¿Por qué?
Porque una vez que pruebas el éxito, te aterra que alguien llegue, te jale el tapete sobre el cual estás parado y todo se desmorone.


Mi psicosis llegó a tal grado, que yo seguía viendo lo mismo en el espejo: 

Demasiado por aquí, muy poco por allá, y el miligramo de grasa extra por acá... 

Les juro que si la dieta decía 8 almendras me comía 8 almendras.
Mi odio interno se proyectó en un miedo irracional a la comida, fuera la que fuera, incluso sana, porque "todo en exceso es malo" así que me volví una obsesa de las porciones, los horarios y los ingredientes. 
 Aunque muriera de hambre y todo mi cuerpo estuviera tenso de la ansiedad que me producía, yo no daba mi brazo a torcer. No comía snacks a deshoras ni le ponía medio gramo más de proteína al platillo.
Incluso llegó a pasarme que si estaba en una excursión y no había nada sano que comer, no comía o sobrevivía con raciones de manzanas y pepino.
No tenía cheat day, no comía lo que mis amigas comían y vivía en un eterno régimen al que me sometía yo solita. 
Era la típica que a la ensalada del restaurante le quitaba TODO.


"Tráigame lechuga con puras verduras al vapor y limón.
NADA de aderezo, croutons, semillas, sal o queso"

Cuando me pegaba el inevitable antojo, llegué al extremo de meterme un chocolate en la boca para saborearlo y después escupirlo, porque tragarlo era como pecado capital. 


Y justo después de eso, antes de dar el siguiente paso en la obsesión y caer en territorio peligroso, solté.

Algo dentro de mí se dió cuenta de que eso no podía continuar.

Aun pesando lo mínimo que he pesado en mi vida, con abdomen plano, me di cuenta de que mis caderas seguían iguales. Huesudas, pero iguales.
Incluso creo que con el ejercicio algunas áreas se ensancharon y ¿Saben qué? Lo acepté. 
Acepté que partes de mi cuerpo jamás iban a cambiar porque así era mi complexión. Acepté que el estilo de vida que llevaba era tóxico, que no podía seguir así y deje de compararme con cada mujer que pasaba a mi lado.

Internalicé la idea de que vida y cuerpo solo hay uno y que tengo la obligación de cuidarlo y respetarlo, porque tengo la suerte de poder pararme de la cama todos los días y hacer las cosas que me gustan.


Jamás creí que yo fuera a salir publicada en algún medio en bralette. 
Evitaba con todas mis fuerzas la ropa pegada y me costó años llegar a sentirme tan cómoda con mi cuerpo como para tomar la decisión de comprar un bikini.

Por eso esta sesión fue tan importante.
No solo porque fue todo un honor aparecer en el Periódico Reforma, sino porque es la primera vez que me siento completamente cómoda con mi cuerpo, al grado de poder llevar a cabo una sesión como esta. 

Aquí si me puse estricta 2 semanitas con ejercicio y dieta, pero lo hice con una meta y porque quise, no porque me lo impusiera.

Les comparto todo esto, porque cada uno de nosotros tiene sus demonios y sus inseguridades. 
Nuestro aspecto físico juega un papel importante en nuestro autoestima, y muchas veces cometemos el grave error de compararnos. 
Amo la moda, pero admito que no me gusta la parte en la que ese mundo de fantasía a veces impone estándares de belleza inhumanos (porque la mitad es producto del Photoshop), así como las redes sociales nos venden un mundo irreal perfectamente filtrado y curado para pintarnos la vida del protagonista de lo mas rosa.

No, las modelos en IG no solo comen hamburguesas y están así de flacas, solo que subir una foto en bikini comiendo ensalada no tiene el mismo impacto.

No, no todas las modelos están sanas. 
No, no todas las mujeres vamos a tener un thigh gap (please googleen eso, ya que es un fenómeno totalmente dependiente de la forma de tu cadera no tu indice de grasa)

Así que lo único que me gustaría decirles es que nunca dejen que una obsesión así los controle.
El momento en el que cualquier cosa te quita tu paz, ya no es sano.

Si quieren hacer un cambio sustancial en su vida, confíen en el proceso, comprométanse y rodeense de vibra positiva. 

Párense frente al espejo, observen, encuentren lo que aman y admirenlo.

Creo fielmente que la belleza no es una característica física, sino lo que te atrae de una persona: la intensidad de su mirada, su carisma, su sentido del humor o su sonrisa, pero si ves algo que te agrada en tus facciones, elogialo.

Me gusta la palabra WELLNESS porque creo que engloba perfecto el equilibrio entre salud fisica, mental y emocional.

Busquemos WELLNESS, no perfección. 

Besos, Roberta