HABLEMOS DE ANSIEDAD

12:09 PM Roberta W. P. F 0 Comments

DE ANSIEDAD Y COMO NO BOTARSELA A OTROS...
En mi experiencia la neurosis compartida es tan buen agente conector como los intereses en común.
Algunas de mis amistades más cercanas se han solidificado como resultado de un mutuo entendimiento de nuestros dramas mentales. La vida es menos solitaria cuando le das una oportunidad a la vulnerabilidad compartida.

NO HAY NADA COMO UN AMIGO QUE TE ENTIENDA, SE PREOCUPE POR TI, NO JUZGUE EL DESASTRE QUE TRAES EN LA CABEZA Y TE COMPARTA EL SUYO

Los 20 son esa etapa de la vida definida por cambios rápidos donde dicha receta de vinculación por angustia es LA FÓRMULA tanto para amistades como para entablar una relación amorosa. En pocas palabras, tener alguien en quien confiar te da millones de posibilidades y paz mental. 



"¡ESQUE ME ENTIENDE PERFECTO!"
*SUSPIRA Y PONE OJITOS DE BORREGO*

Pero el otro día me puse a pensar que quizá llegue un punto en el que no. 
Si agregamos 5, 10 años a la ecuación "Estoy agotada" o "Estoy ansiosa" son sentimientos validos para compartir con un confidente, pero cuando esas admisiones definen tus idas por cafes, etc. y el desahogo se vuelve el elemento básico de la relación, ¿Entonces qué?



A medida que la vida se estabilice y los problemas se vuelvan más como un charco en lugar de una tormenta en vaso de agua me he estado haciendo mucho esa pregunta.
En definitiva quiero seguir intercambiando sentimientos, pero igual y sería mucho mejor empezar a aprender como lidear con ellos por cuenta propia, porque esta particular forma de relacionarnos en el siglo 21 creo que tiene su orígen en el gran mal que nos aqueja como Millennials, generación X y Gen Z:
ANSIEDAD
  
Pero empecemos por lo más importante, ¿Qué es ansiedad?
 La ansiedad es básicamente un mecanismo de defensa; un sistema de alerta ante situaciones que nuestro sistema nervioso considera amenazantes. Es un mecanismo universal, adaptativo, que se da en todas las personas, mejora el rendimiento, la capacidad de anticipación así como el de respuesta y cuya función principal es movilizar al organismo, mantenerlo alerta y dispuesto a intervenir frente a riesgos y amenazas, de modo que las  consecuencias sean mínimas
La ansiedad, pues, nos empuja a tomar las medidas convenientes (huir, atacar, neutralizar, afrontar, adaptarse, etc.), según el caso y la naturaleza del riesgo o peligro. El peligro viene dado por la obstaculización de cualquier proyecto o deseo importante para nosotros, o bien por la degradación de estatus o logros ya conseguidos. El ser humano desea lo que no tiene, y quiere conservar lo que tiene.
La ansiedad pues, como mecanismo adaptativo, es buena, funcional, normal y no representa ningún problema de salud.
Sin embargo, en algunos casos, este mecanismo funciona de forma alterada y en lugar de ayudarnos, nos incapacita, ya que produce angustia y en algunos casos problemas de salud. 
Los factores que pueden disparar la ansiedad son variados, desde predisposiciones biológicas, personalidad, patrones de afrontamiento del estrés, estilo de vida, aprendizaje y contextos sociales.
Los factores de mantenimiento ligados a la gestión propia de la ansiedad son más complejos: El “miedo al miedo”, soluciones contra la ansiedad que resultan contraproducentes, afrontamiento insuficiente o erróneo de los problemas origen de la ansiedad, el establecimiento de mecanismos fóbicos, etc.
El diagnóstico debe darlo un profesional, ya que dependiendo de la raíz del problema se busca una solución, sin embargo lo que quiero compartirles hoy desde mi experiencia son mecanismos para manejar la ansiedad por nuestra cuenta sin necesidad de otros. 

1. Identifica cuándo necesitas espacio, y tómalo.
Si sientes que no estas en un espacio seguro como para exponer tus problemas o que otros vean que no te sientes bien, tomate unos minutos. Sal del salón, de la sala de juntas o tu oficina y tomate unos minutos para procesar, recargar energía y volver a sentirte seguro en tu propia piel. 
A veces tomarte un minuto va a requerir que lo pidas de forma explícita. Puede resultar incómodo, pero no podemos esperar que la gente sea empática si no expresamos nuestras necesidades. 

2. Cuando no puedas irte, enséñate a estar presente.
MINDFULNESS es la clave cuando no consigues una salida rápida para sentirte seguro.
Por ende, si tomarte un momento no es opción, hay que practicar el estar presente, prestar atención al momento puede ayudarte a manejar los sentimientos que te distraen sin complacerlos.
La ansiedad es una constante preocupación por el futuro. Es vivir pensando en algo que no ha sucedido, y eso te priva inmediatamente de vivir en el presente. Si consciente mente haces un esfuerzo por vivir el momento y concentrarte en el presente, puedes aminorar la angustia que sientes en ese momento. 

3. Asertividad
La asertividad es un tipo de comunicación (un tipo de vida y de ser), donde nos concentramos en respetar los deseos y necesidades de la otra persona, así como también respetamos los deseos y necesidades de nuestra propia persona. Por ende, cuando se trata de nuestras necesidades debemos de cambiar nuestra postura pasiva, a una más agresiva donde seamos prioridad.

4. Comunicación: Hecho, sentimiento, solicitud.
Una forma de ser asertivo es mejorar la comunicación. 
Empezando por el hecho, ¿qué pasa? después explicando el sentimiento y terminando con una solicitud justa al respecto. Pasar por alto tus emociones solo porque "no quieres quejarte" puede ser tan poco saludable como pensar en ellas. Encuentra el intermedio.
Por ejemplo: "Hoy me siento realmente ansioso (hecho), y cuando me sigues haciendo preguntas, me hace sentir aislado e incomprendido (sentimiento). ¿Podrías solo sentarte conmigo un momento, no quiero estar solo?  (solicitud) 

5. FEEDBACK
Si sientes que quizá estas compartiendo de más... Pregunta. Una relación se basa en respeto y el chiste es que ambas personas se sientan comodas en compañia de la otra. Así como tu quieres quizá alguien que te escuche, puede que esa persona no se sienta comoda haciendolo o le produzca angustia no saber como ayudarte. Pregunta si esta bien conversar sobre el tema, no lo impongas. 

6. Piensa por qué quieres hablar del tema con alguien mas. 
Hay una diferencia entre la discusión productiva y el chisme. 
Antes de desahogarte con alguien pregúntate: ¿Cuál es la función de este intercambio? Intimidad, conexión, apoyo? ¿O es por pura ansiedad y deseo de vivir? ¿El resultado será útil? ¿Nos va a unir o separarnos? ¿Compartir esto me hará sentir mejor o peor? ¿Esta persona tiene la capacidad de ayudarme ahora mismo?
Dicho eso, desahogarse por el bien de hacerlo, no siempre es malo... Solo busca a la persona indicada, de confianza. 

Lo solución a muchos problemas en esta vida es pedir ayuda, pero una vez que ya tenemos la ayuda profesional necesaria, necesitamos esfuerzarnos para salir adelante.
Nuestros amigos son personas increibles, siempre ahi para nosotros, pero eso no significa que sepan como ayudarnos, ni que sea su responsabilidad saber como hacerlo...
A veces ellos tampoco tienen idea. 

Trabajemos por nosotros mismos, por nuestro bienestar... Como dije la última vez, nosotros tenemos que convivir con nuestra persona 24/7, es la relación más importante que vamos a tener y tenemos que hacer lo posible por ser nuestro soporte, nuestro mejor amigo. 

Besos, Roberta Woodworth

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