Flower Head

12:00 AM Roberta W. P. F 0 Comments

En el proceso de auto descubrimiento de todo ser humano, la llamada "realidad" supone una crisis peligrosa.
Todo ente busca ser fiel a aquella dama misteriosa que en teoría encarna el concepto más primario y puro de la existencia. Sin embargo, ¿Cómo distinguir lo real de lo ficticio? Ya que no podemos establecer que sea algo meramente abstracto, podemos decir que es más como una percepción quimérica del entorno.
Este monstruo de seductor rostro leonino es a su vez un maestro del disfraz con la habilidad de presentarse de distintas formas, desde una vil mesa, hasta un apasionado sentimiento; cualidad que dista de acercar al mortal al entendimiento de lo que son "proyecciones mentales" de acuerdo con las teorías de Maxtell.
Pero, ¿Por qué si esta conceptualización es tan camaleónica, es también tan profundamente cuestionada?
¿En qué momento ha pasado el homo sapiens a recriminarse mutuamente la veracidad de sus actos?
La idiosincrasia de la sociedad actual está teñida de intolerancia, desconfianza y engaño que ahora pone en jaque la existencia de un ser honesto e incorruptible al que podría llamársele "real".
Pero la realidad es un concepto subjetivo sin reglas o características.
No hay dos seres humanos iguales; aunque la fórmula de la concepción sea casi idéntica, el fruto de ésta nunca es igual.
Y ¿Cómo asegurar la pureza de cada uno de estos conjuntos de tejido proteico que deambulan por la faz de la tierra, si su naturaleza nata reside en el egoísmo?
Según Fernando Savater, el egoísmo solo es malo si trae desdicha al ente que de esta manera se comporta, por otro lado la autonomía es propia de ayudar al egoísta a cumplir sus metas y encontrar la felicidad, cosa que requiere de cierto comportamiento, no una máscara, pero si del seguimiento al pie de la letra de los parámetros sociales impuestos a ciertas situaciones y entornos.
Con esto se adquiere experiencia, la cual es almacenada en las redes neuronales de la materia gris que actúa como un comandante corrupto, rebelde y frustrado cuyo poder y control alcanza cada fibra del cuerpo en el que reside, pero se ve refutado al intentar aplicar sus reglas a si mismo o seguir sus deseos indomables e imperialistas fuera del cráneo que lo mantiene prisionero.
Semejante lucha constante entre uno mismo y la vida requiere de aprendizaje y cambio de táctica para prevalecer.
Esto hace de la mente un cuartel militar provisto de varios individuos, ninguno más real o más falso que el otro, sino con diferentes perspectivas.
Por lo tanto podríamos decir, que la verdadera realidad es la conceptualización del universo que florece en los recovecos de nuestra mente, cuyo sentido de supervivencia, rodea hasta el más hermoso retoño de mortíferas espinas cuyo manifesto se hace presente en los períodos dubitativos del día a día.
El mundo es real, las personas son reales, y son precisamente las cicatrices que ésta criatura mitológica inflige sobre nosotros, lo que nos obliga a llevar máscaras y recurrir a la autoflagelación que representa llegar hasta los retoños cerebrales más preciados con tal de no salir lastimados de nuevo.
Es difícil saber si algún día esa rememoración vegetal se liberara de la oscura caverna de tejido óseo en la que está enclaustrado, para mostrar el "yo" más profundo, el que se encuentra dentro del capullo y al que no podríamos denominar como "real", sino puro e inocente.

In human's process of self-discovery,"reality" may be seen as the epitome of a dangerous crisis.
Every entity seeks to be faithful to that mysterious lady which theoretically embodies the most primal and pure concept of existence.
However, how can reality be distinguished from fiction? Since we can not say it is something merely abstract, we can say that it is the chimeric perception of the environment.
This seductive leonine-faced monster is a master of disguise with the ability presen himself in different forms, from a vile table to a passionate feeling; quality that is far from making any mortal understand what according to the theories of Maxtell are just"mental projections".
But, why if this conceptualization is so chameleonic, do we dare to question it?
What triggered this mutual questioning between Homo sapiens about the truth of their actions?
The idiosyncrasies of society today is tinged with intolerance, distrust and deception that now threatens the existence of an honest and incorruptible being that could be called "real".
But reality is a subjective concept without rules or features.
There are no two equal human beings; although the formula of conception is almost identical, the result of it is never the same.
And how to ensure the purity of each of these protein sacks that roam the face of the earth, if their true nature lies in selfishness?
According to Fernando Savater, selfishness is bad only if it brings misery to the one who so behaves, on the other hand, autonomy is proper to help fulfill goals and find happiness, which requires certain behavior, not a mask, but to follow certain social parameters imposed to each situation and environment.
The gained experience is then stored in the neural networks of the gray matter that acts as a corrupt, rebellious and frustrated commander whose power and control reaches every fiber of the body in which it resides, but is refuted when trying to follow it's own set of rules or follow his indomitable and imperialist desires outside the skull that holds him prisoner.
Such a constant struggle between oneself and life requires learning and change tactics to prevail.
This makes the mind a military barracks provided with several individuals, none more real or more fake than the other, but with different perspectives.
So we could say that the true reality is the conceptualization of the universe that blooms in the recesses of our mind, whose survival inctsinct is present as deadly thorns that surround to the most beautiful sprout who manifest themselves in the doubtful times of everyday.
The world is real, people are real, and the scars inflicted by that precise mythological creature, are the ones forcing us to wear masks and go through constant flagellation to reach the most precious blossoms in our brain to avoid getting hurt again.

It is difficult to know if someday that herberage recollection will free itself from the dark cave of bone tissue in which it is enclosed, to show the deeper self within the cocoon, one we could not label as "real" but as pure and innocent.
Xoxo, RWPF

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